Fuente: Blueberries Consulting

Daniel Díaz, Reinaldo Campos y Gerardo Arias abordaron el uso de bioestimulantes, caolín, titanio, nitrógeno, brasinoesteroides, zinc y boro, e insistieron en la necesidad de medir la respuesta del cultivo en condiciones de campo antes de una adopción más amplia.

En el debate sobre el uso del titanio durante la floración, los ponentes señalaron que la evidencia disponible sigue siendo limitada y se basa en un número reducido de estudios realizados bajo condiciones específicas. Campos recomendó probar los productos en áreas pequeñas, medir los resultados y ampliar su uso únicamente cuando los datos lo respalden. También indicó que conviene distinguir entre las respuestas visuales de las plantas y los efectos medibles en el peso, la firmeza, el calibre y la calidad del fruto.

El debate sobre bioestimulantes se centró en identificar señales de estrés en la planta antes de que se produzcan daños. Díaz señaló que indicadores como la ralentización del crecimiento y la reducción de los entrenudos pueden ayudar a detectar situaciones de estrés en desarrollo y orientar el momento de intervención. Asimismo, apuntó que distintos compuestos pueden ser más adecuados según el tipo de estrés, ya sea por calor, sequía o salinidad.

También se trató la gestión del nitrógeno en relación con el vigor de la planta y el equilibrio fisiológico. Díaz indicó que niveles de nitrógeno que superan la capacidad metabólica de la planta pueden aumentar la suculencia y la susceptibilidad al estrés. Campos añadió que mantener el equilibrio fisiológico cobra especial importancia cuando las plantas se enfrentan a estrés por calor y a una reducción de la actividad fotosintética.

Arias respondió preguntas sobre el caolín y la tierra de diatomeas. Explicó que ambos actúan como barreras físicas y no como insecticidas, y que su objetivo es reducir la alimentación de las plagas y su actividad de puesta de huevos. Según Arias, una cobertura eficaz, especialmente en el envés de las hojas, es un factor determinante en su rendimiento. Informó de que, en sus evaluaciones, el caolín no mostró ningún impacto negativo medible sobre la conductancia estomática, mientras que la tierra de diatomeas sí presentó un efecto leve.

Los ponentes subrayaron asimismo la necesidad de evaluar los brasinoesteroides, el zinc y el boro en función de la especie cultivada, la dosis, el estado fenológico y el objetivo productivo. Díaz advirtió que los resultados obtenidos en un cultivo deben analizarse con cautela antes de extrapolarse a otro.

La recomendación general de la sesión fue que los productores deben probar los nuevos productos de forma metódica, medir la respuesta del cultivo y ampliar su uso únicamente cuando se puedan demostrar efectos medibles sobre el comportamiento de la planta, la calidad del fruto, el rendimiento o los resultados comerciales.