¿Podría repetirse el escenario de la temporada 2023/24 en el mercado de arándanos?
Fuente: Diario Frutícola
Tras la fuerte caída de la oferta peruana registrada en 2023/24, las crecientes probabilidades de un nuevo evento El Niño durante la segunda mitad de 2026 vuelven a encender las alertas entre productores, exportadores, importadores y retailers.
Por Pablo Cortés, ingeniero agrónomo y Sales Manager de Agronometrics.-
La temporada 2023/24 dejó una lección difícil de olvidar para la industria del arándano. Factores climáticos adversos asociados al Fenómeno del Niño afectaron significativamente la producción en Perú, principal proveedor de arándanos frescos para Estados Unidos durante gran parte del año.
Como resultado, la disponibilidad de fruta en el mercado estadounidense registró una caída cercana al 28% respecto a las expectativas iniciales de la industria, provocando fuertes ajustes en la oferta, los precios y las estrategias comerciales.
Sin embargo, la historia podría repetirse.
Durante las últimas semanas, diversos organismos internacionales han advertido sobre una creciente probabilidad de desarrollo de condiciones El Niño durante la segunda mitad de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad cercana al 80% de que se consolide un evento El Niño entre junio y agosto, mientras que los modelos climáticos mantienen altas probabilidades de persistencia hacia fines de año.
Paralelamente, el ENFEN de Perú mantiene vigilancia y alerta ante condiciones cálidas que podrían evolucionar durante los próximos meses.
Si bien aún es prematuro proyectar impactos productivos específicos, la experiencia reciente demuestra que los mercados agrícolas pueden reaccionar con rapidez cuando la oferta se ve comprometida. Para productores, exportadores, importadores y retailers, este es precisamente el momento en que el monitoreo de datos climáticos y comerciales adquiere mayor relevancia.
La incertidumbre climática no puede eliminarse, pero sí puede gestionarse mejor. Y cuando los mercados enfrentan posibles disrupciones, la diferencia entre reaccionar y anticiparse suele estar en los datos.
