Carolina del Norte detecta infestaciones de “Prionus imbricornis” en arándanos
Fuente: academic.oup.com
Un artículo publicado en el Journal of Integrated Pest Management, establece la presencia de Prionus imbricornis como plaga larvaria en arándano alto (Vaccinium corymbosum) en Carolina del Norte, Estados Unidos. La confirmación se realizó mediante comparación molecular entre larvas recolectadas en arbustos infestados y adultos identificados por morfología externa.
P. imbricornis, coleóptero de la familia Cerambycidae, está distribuido en el este de Estados Unidos. En Carolina del Norte coexiste con otras especies del género, lo que complica la identificación larvaria por la similitud morfológica y por antecedentes de asociaciones erróneas entre especie y hospedante. En este trabajo, dos larvas activamente alimentándose de V. corymbosum en dos fincas de los condados de Pender y Sampson fueron secuenciadas para CO1. Los resultados mostraron una coincidencia del 98% al 99% con adultos de P. imbricornis.
El ciclo biológico descrito indica una fase larvaria de al menos 3 a 5 años. Las larvas perforan corteza, base del tallo y raíces, donde forman galerías y acumulan frass fino. En verano pueden encontrarse alimentándose a profundidades de 15 a 45 cm y, en invierno, a mayor profundidad. Antes de pupar abandonan la raíz y construyen una cámara pupal en el suelo, próxima a la base de la planta. La pupación dura entre 2 y 3 meses.
Fig. 1. Ciclo de vida de los escarabajos Prionus: (A) huevos de Prionus laticollis, por Lynn Curtis (https://www.inaturalist.org/observations/225296175); (B) larva de Prionus imbricornis extraída de un arbusto de arándano, por Matt Bertone; (C) pupa recolectada en el suelo en la base de un arbusto de arándano, por LP; y (D) hembra adulta (izquierda) y macho (derecha), por KAG.
En arándanos comerciales de Carolina del Norte, los daños reportados incluyen muerte regresiva de ramas al inicio de primavera, marchitez foliar, reducción del sistema radicular y arbustos que pueden desprenderse manualmente o durante la cosecha mecanizada. Según el artículo, una vez que estos síntomas son visibles, las plantas suelen presentar un nivel de daño que limita su recuperación. En la región principal de producción estatal se han confirmado más de 202 hectáreas con infestaciones de Prionus en los últimos dos años. Entre los cultivares afectados se citan Duke, O’Neal, Star y Legacy, con mayor presencia en plantas de 10 a 14 años y, en algunos casos, en plantas de 5 años.
En manejo, el artículo señala que el control es complejo porque las larvas se ubican bajo suelo y dentro de raíces y tallos, donde los insecticidas de contacto y sistémicos suelen tener alcance limitado. Además, no hay insecticidas registrados contra Prionus en arándano. Se mencionan prácticas culturales como la extracción manual de larvas en focos localizados y la eliminación de plantas muy infestadas antes de la emergencia de adultos. También se revisa el uso de trampas panel negras cebadas con ácido priónico para monitoreo de adultos y el potencial de la disrupción del apareamiento, aunque esta estrategia no ha sido evaluada para P. imbricornis en arándanos.
El trabajo también indica que la captura de machos en trampas con feromona no equivale necesariamente al nivel de infestación larvaria en el cultivo, ya que los adultos pueden ser atraídos desde cientos de metros. La presencia de larvas activas en raíces sigue siendo el indicador principal para confirmar infestación en campo y para posteriores análisis por código de barras o cría a adulto.