Fuente: FreshPlaza

“Ecuador produce un arándano de calidad, pero no es un país de volumen”. Así resume Álex Bustos Guerra, gerente general de GreenControl-LA, la realidad actual del sector arandanero ecuatoriano, que continúa creciendo lentamente y con una fuerte orientación al mercado interno.

De acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador, las exportaciones de arándanos empezaron a ser visibles a partir de 2022, con alrededor de 200 toneladas. En 2023 los envíos bajaron a 113 toneladas, mientras que en 2024 se registró un repunte hasta unas 758 toneladas, por un valor cercano a los 4 millones de dólares. Para 2025, con cifras parciales hasta octubre, la proyección apunta a resultados muy similares. “Las exportaciones del Ecuador en arándanos son mínimas, no somos importantes”, señala Bustos.

Los bajos volúmenes condicionan la logística. “Por los bajos volúmenes, todo tiene que despacharse aéreo”, explica. Actualmente, muy poca fruta se envía por vía marítima, ya que no se alcanza a completar un contenedor. Esto impacta directamente en los precios. “Mandar un kilo de arándano aéreo a Estados Unidos puede costar alrededor de 1,80 dólares, mientras que el marítimo cuesta unos 50 centavos”, detalla. Como consecuencia, el precio promedio de exportación se sitúa entre 5,5 y 6,5 dólares por kilo, “un precio bajo comparado con Perú”.

En términos productivos, se estima que Ecuador cuenta con unas 300 hectáreas de arándanos, concentradas principalmente en la Sierra central, entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar. La producción se realiza casi en su totalidad bajo macrotúneles o invernaderos, muchas veces aprovechando infraestructura del sector florícola. “Todo es hidropónico, aquí no se siembra directo al suelo”, afirma Bustos. Para 2026, existen proyecciones de crecimiento de hasta 200 hectáreas adicionales, impulsadas por unos pocos productores de mayor escala.

“Las variedades cultivadas incluyen Biloxi y Emerald, junto con otras como Sequoia, Atlas, Matías, Eureka, Madeira y Rocío. No obstante, el pago de regalías y los altos costos de inversión —entre 150.000 y 180.000 dólares por hectárea— limitan una expansión más acelerada”, menciona.

El mercado local es clave para la viabilidad del negocio. “El mercado local te paga entre 8 y 12 dólares por kilo”, destaca Bustos, lo que hace más atractivo vender internamente que exportar. Sin embargo, uno de los principales desafíos es el ingreso de fruta peruana de contrabando. “¿Cómo compites si el arándano peruano entra al país a 3 dólares el kilo?”, se pregunta.

Pese a las dificultades, el arándano ecuatoriano destaca por su calidad. “Nuestro arándano tiene mejor dulzor, mejor tamaño y mejores características organolépticas”, afirma. Con calibres superiores a 16 milímetros y altos grados Brix, el producto apunta a nichos específicos. “Es un arándano de nicho, pero no de volumen”, concluye Bustos.