Fuente: www.contextoganadero.com

Durante décadas, el café, las flores y el banano han liderado las exportaciones agrícolas de Colombia. Luis Carlos Afanador López cree que el próximo capítulo del sector puede escribirse con frutos mucho más pequeños: las berries. Arquitecto de profesión, hace casi treinta años decidió orientar su carrera hacia la agricultura. Actualmente es gerente y socio de Proplantas y Hortifrut Colombia, desde donde impulsa el desarrollo de una industria que busca posicionar al país como proveedor internacional de arándanos, fresas, frambuesas y zarzamoras.

“Prácticamente nací en una finca. La familia ha estado vinculada al tema agrícola desde siempre”, recuerda. Su padre, Gerardo Afanador, fundó en 1968 la floricultora Coljardines, una de las empresas pioneras del sector. Décadas después, esa tradición familiar dio origen a la alianza entre Proplantas y Hortifrut, considerada la mayor comercializadora de arándanos del mundo, para desarrollar la producción de berries en Colombia.

Aunque el arándano concentra buena parte del interés comercial, Afanador considera que el verdadero potencial se encuentra en el conjunto de las berries. “Ahora la industria va a ir hacia las berries“. Según explica, la demanda mundial de estos frutos aumentó tras la pandemia, impulsada por consumidores que buscan alimentos asociados con una alimentación saludable. “Después de la pandemia, el interés sobre las frutas que se llaman superpoderosas ha sido muy grande a nivel mundial”, señala.

Producción durante todo el año
Afanador considera que una de las principales fortalezas de Colombia es su agricultura tropical de altura. Gracias a la estabilidad de las horas de luz a lo largo del año, el país puede producir berries de forma prácticamente continua.

“Aquí tenemos cerca de doce horas de luz todos los días. No existe una diferencia que genere épocas muy cálidas o muy frías y eso hace que la planta produzca permanentemente”, explica. Esta condición permite abastecer los mercados internacionales durante gran parte del año, mientras otros países dependen de la estacionalidad de sus cultivos.

Tecnología y sostenibilidad
La producción de berries requiere un manejo altamente tecnificado. Los cultivos incorporan sistemas de riego por goteo y microaspersión que suministran agua y nutrientes directamente a la raíz, optimizando el uso de fertilizantes y reduciendo el consumo de recursos. “Este tipo de proyectos se vuelven sostenibles en el manejo del agua y también en el uso de agroquímicos y fertilizantes por la eficiencia de las infraestructuras que utilizan”, afirma.

Empleo e inversión
Además del potencial exportador, Afanador destaca el impacto que estos cultivos pueden generar en las zonas rurales. Cada hectárea de arándanos requiere alrededor de siete empleos directos y Hortifrut Colombia emplea actualmente a unas 500 personas.

Si el país alcanza unas 3.000 hectáreas de cultivo durante los próximos años, estima que podrían generarse entre 6.000 y 8.000 empleos directos. El principal desafío sigue siendo la elevada inversión inicial. Implantar una hectárea de arándanos requiere entre 90.000 y 150.000 dólares, un coste que limita la expansión del cultivo.

Aun así, Afanador confía en que la llegada de nuevos inversionistas permitirá triplicar la superficie cultivada y consolidar una industria que apenas comienza.

Para el empresario, las berries representan mucho más que un nuevo cultivo: constituyen una oportunidad para aprovechar las ventajas naturales de Colombia y desarrollar una agricultura más tecnificada, sostenible y competitiva, capaz de abrir un nuevo capítulo en las exportaciones del país.