AFFI sostiene en Chile encuentros con SAG y ACHIPA para fortalecer inocuidad y trazabilidad de alimentos congelados
Fuente: DiarioFrutícola
La reunión entre el American Frozen Food Institute (AFFI), el SAG y ACHIPIA, articulada por IICA abordó los principales desafíos sanitarios de la cadena de alimentos congelados, con especial atención a berries, pequeños productores, control de proveedores y trazabilidad.
- En la instancia se analizaron herramientas de evaluación de riesgo en tiempo real, capacitación para productores y procesadores y nuevas posibilidades de cooperación con la FDA, con el objetivo de fortalecer a la cadena exportadora chilena y la inocuidad.
La inocuidad alimentaria se ha convertido en uno de los factores más determinantes para la competitividad de las exportaciones agroalimentarias. En el caso de las frutas congeladas, donde una planta procesadora puede recibir materia prima proveniente de numerosos agricultores y zonas productivas, la capacidad de identificar riesgos, actuar preventivamente y reconstruir el origen de cada lote adquiere una importancia estratégica.
Ese fue uno de los principales ejes de las reunioes sostenidas entre representantes del American Frozen Food Institute (AFFI), el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG), Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA), articuladas por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), instancia en la que se analizaron herramientas, experiencias y posibilidades de cooperación para fortalecer la seguridad alimentaria de la cadena de congelados.
“Para IICA es fundamental generar estos espacios de articulación entre la experiencia internacional, entre instituciones y quienes están directamente vinculados a la producción. El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura actúa como catalizador y facilitador de las buenas prácticas en inocuidad de los alimentos para lograr cadenas productivas más eficientes y rentables, sobre todo desde el punto de vista del productor. Y por eso esta visita no se limitó a las reuniones institucionales en Santiago, sino que permitió llevar el conocimiento al territorio, dialogar con productores de berries y distintos actores de la cadena en el sur de Chile, y así avanzar en herramientas que fortalezcan la prevención, la trazabilidad y la inocuidad”, señaló Hernán Chiriboga, representante de IICA en Chile.
Durante el encuentro con el SAG y ACHIPIA se planteó que los riesgos asociados a virus entéricos presentan características particulares y que su prevención no depende únicamente de la condición del producto, sino también de factores como la contaminación fecal, la higiene de los trabajadores, las fuentes de agua y las condiciones de manejo existentes tanto a nivel predial como en las plantas procesadoras.
Uno de los puntos especialmente relevantes fue la necesidad de incorporar a los pequeños productores en las estrategias de prevención. Sanjay Gummalla, senior Vice President of Scientific Affairs en American Frozen Food Institute y Executive Director en Frozen Food Foundation sostuvo que el desafío pasa por trabajar de manera conjunta para elevar el conocimiento y la capacidad de implementar mejores prácticas en los distintos eslabones de la cadena.
La delegación que encabezó Gummalla estuvo compuesta por Bruce Cakebread, miembro de Oregon Potato Company, Kali Kniel, profesora de seguridad alimentaria microbiana en la Universidad de Delaware, Juan León, doctor en Inmunología y Patogénesis Microbiana, con una maestría en Salud Pública con especialización en Epidemiología es Profesor de la Universidad de Emory, Atlanta, Savana Everhart, directora de Seguridad Alimentaria y Asuntos Científicos en el
American Frozen Food Institute, Diane Wetherington , fundadora y directora ejecutiva ( CEO ) de iDecisionSciences, Shashi Shankunni, director de operaciones de iDecisionSciences.
Una cadena cada vez más compleja
La conversación entre los funcionarios públicos del Ministerio de Agricultura de Chile y la delegación estadounidense también puso atención en la forma en que los modelos de abastecimiento de las empresas pueden incidir directamente en los riegos de los sistemas de control.
En el encuentro se explicó que una planta que recibe materias primas desde múltiples proveedores enfrenta desafíos distintos a aquellos de una empresa que mantiene un mayor nivel de integración vertical. Por ello, el control de proveedores adquiere un peso diferente dependiendo de la estructura de cada negocio.
La seguridad de la materia prima, se planteó durante la reunión, no depende solamente de lo que ocurre al interior de la planta, sino también del modelo que cada industria establece con su propia red de agricultores y abastecedores, enfatizaron los profesionales del SAG – encabezados por Marco Muñoz, jefe de la División de Protección Agrícola y Forestal del SAG.
Este desafío es especialmente visible en berries. Durante la reunión se señaló que detrás de la producción de frutillas, arándanos, frambuesas y otras frutas puede existir un número elevado de agricultores, muchos de ellos de pequeña escala, lo que obliga a profundizar los sistemas de trazabilidad cuando se produce una notificación sanitaria o es necesario realizar una investigación.
Uno de los principales temas técnicos abordados fue la presentación de un sistema de software utilizado a lo largo de la cadena de suministro para evaluar riesgos relacionados con virus entéricos y Cyclospora.
La herramienta contempla evaluaciones anuales y evaluaciones dinámicas semanales. Los modelos fueron desarrollados con participación de científicos convocados por AFFI y posteriormente revisados considerando observaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
El sistema permite registrar información georreferenciada de instalaciones y predios e incorporar antecedentes relacionados con las fuentes de agua, trabajadores, instalaciones de residuos y otros elementos que pueden afectar el nivel de riesgo.
Las evaluaciones pueden realizarse incluso desde un teléfono y, una vez ingresada la información, el software procesa los antecedentes y entrega una evaluación de riesgo.
La herramienta fue piloteada en Chile y México durante 2023, experiencia tras la cual se realizaron ajustes, particularmente para incorporar situaciones en las que una planta recibe materia prima proveniente simultáneamente de numerosos productores.
Plataforma de información
Otro de los aspectos destacados es la capacidad de la plataforma para entregar información operativa a los responsables de seguridad alimentaria.
Según se explicó, Diane Wetherington es la fundadora y directora ejecutiva ( CEO ) de iDecisionSciences , la evaluación a nivel de predio puede tomar menos de diez minutos y el sistema puede generar inmediatamente una clasificación del riesgo. Si identifica una situación que requiere intervención, entrega una acción correctiva previamente desarrollada por especialistas.
A ello se suma la posibilidad de realizar evaluaciones semanales dentro de las plantas procesadoras y de incorporar información de trazabilidad.
El modelo permite asignar identificadores al producto desde que ingresa a una instalación y generar nuevos registros a medida que éste es procesado, congelado, almacenado, reenvasado o combinado con alimentos provenientes de distintos orígenes.
El objetivo explicó Sanjay Gummalla es que, incluso cuando un alimento llegue al mercado estadounidense después de múltiples procesos, sea posible mantener información sobre su procedencia.
La evolución del sistema apunta ahora a integrar fuentes externas de información que permitan enriquecer la evaluación de riesgos. Durante la reunión se mencionó la posibilidad de incorporar datos relacionados con monitoreo, condiciones locales, enfermedades presentes en determinadas zonas, clima u otros antecedentes que puedan entregar señales tempranas sobre riesgos potenciales.
El objetivo sería complementar la información entregada directamente por productores y plantas con bases de datos que ayuden a construir evaluaciones cada vez más robustas.
Regulación de los congelados
Uno de los elementos relevantes desde la perspectiva regulatoria surgió durante la intervención del SAG.
En la reunión se explicó que los productos congelados exportados desde Chile hacia Estados Unidos son considerados de bajo riesgo fitosanitario y, por esa razón, no requieren una certificación oficial del Servicio para ingresar a ese mercado.
También se indicó que la relación regulatoria se produce directamente entre la FDA y los importadores o proveedores, por lo que el SAG no necesariamente recibe información oficial respecto de situaciones que puedan presentarse con estos productos en Estados Unidos.
Este escenario refuerza, precisamente, la relevancia de construir mecanismos complementarios de coordinación y prevención que permitan fortalecer el conocimiento de la cadena.
Cooperación con FDA y un eventual plan de trabajo
AFFI informó además que mantiene conversaciones con la FDA en torno a este programa y que trabaja en un memorándum de entendimiento destinado a fortalecer el apoyo tecnológico, la disponibilidad de datos y la implementación de herramientas por parte de procesadores y agricultores.
Durante la reunión que los representantes sostuvieron en la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA), enfatizaron que el propósito de este tipo de iniciativas no es transformar el sistema en una nueva auditoría, sino en una herramienta preventiva.
La intención es aumentar progresivamente el número de procesadores y productores capacitados, facilitar su acceso a las herramientas y generar una cultura en que la gestión del riesgo sea percibida como un beneficio para las empresas y no como una carga adicional.
De hecho, se planteó la intención de avanzar hacia un plan de trabajo conjunto y continuar desarrollando la colaboración entre AFFI, SAG, ACHIPIA e IICA.

El Secretario Ejecutivo de ACHIPIA, Dionisio Faulbaum, durante la conversación se refierió al tema del uso de los datos, y Sanjay Gummalla, senior Vice President of Scientific Affairs en American Frozen Food Institute y Executive Director en Frozen Food Foundation, señaló que el interés de esta visita está vinculado también a la generación de información que permita comprender mejor los riesgos de la cadena, pero se enfatizó que no se entregarían datos individuales de empresas, procesadores o productores chilenos.
La intención es trabajar con información agregada y anónima, junto con explorar qué datos públicos —por ejemplo, información climática— podrían incorporarse a los sistemas de análisis. La expectativa es que esta combinación de información permita mostrar de mejor manera la resiliencia de la cadena productiva chilena y, al mismo tiempo, aumentar la confianza de compradores y clientes en Estados Unidos.
En el caso del SAG se destacó que la gestión de la inocuidad en Chile responde a un modelo en el que participan distintas instituciones. El Servicio tiene responsabilidades sobre productos primarios de exportación, mientras que el Ministerio de Salud dispone de información relevante relacionada con la situación sanitaria, la salud de los trabajadores y posibles factores de contaminación ambiental.
Y en cuanto al rol de ACHIPIA es la generadora de instancias de coordinación entre las distintas instituciones que participan en la gestión pública de la inocuidad alimentaria.
Sin embargo, los equipos de estos servicios ministeriales de agricultura, que la disponibilidad de este tipo de información podría constituir un insumo relevante para mejorar la comprensión de los riesgos sanitarios asociados a determinadas zonas productivas.
Capacitación: De reaccionar a prevenir
Más allá de la tecnología, la reunión dejó en evidencia que uno de los desafíos más relevantes continúa siendo la capacitación.
Se planteó la posibilidad de desarrollar entrenamientos dirigidos a técnicos y actores de la cadena sobre prevención de riesgos asociados a virus entéricos y hepatitis A, además de compartir materiales educativos y experiencias sobre cómo actuar frente a investigaciones de inocuidad.
En una industria donde una planta puede estar conectada con decenas de agricultores, fortalecer las prácticas en el predio resulta tan relevante como perfeccionar los controles dentro de las instalaciones industriales.
La principal conclusión que emerge de la reunión es el cambio de enfoque que está experimentando la gestión de la inocuidad alimentaria: pasar de reaccionar ante una detección a anticiparse a ella.
Para la industria chilena de frutas congeladas, especialmente berries, este desafío adquiere una dimensión comercial. La capacidad de demostrar trazabilidad, fortalecer las prácticas de productores, utilizar información en tiempo real y responder rápidamente ante una eventual alerta puede convertirse en un factor decisivo para mantener la confianza de los mercados internacionales.
AFFI, SAG e IICA coincidieron en que existen oportunidades para profundizar la colaboración y avanzar hacia un plan que reúna a los distintos actores de la cadena.
La discusión todavía se encuentra en una etapa de construcción y el material de la reunión no establece un convenio formal cerrado entre las instituciones. Sin embargo, sí deja planteada una hoja de trabajo en torno a tres conceptos que serán cada vez más relevantes para el futuro de la agroexportación: prevención, trazabilidad y cooperación.
