Fuente: FreshPlaza

Aart van Wijk, de la compañía holandesa Sikkert Berry’s, no ha tenido ningún problema con la sequía de este año. “Por mí, que cada verano sea tan seco como este. No me podía haber ido mejor”, declara este productor de Opijnen. “Eso sí, la situación nos ha dado muchísimo trabajo. Empezamos a encalar en mayo y tuvimos que hacerlo otra vez en junio, julio y la semana pasada. Pero tenemos agua de sobra y para la recolección las condiciones son idóneas. Lo único que agradecería es que tuviéramos 4 o 5 grados menos. Aquí y allá el producto ha sufrido algo, con alguna que otra fruta quemada. Pero a diferencia del resto de Europa, nuestra cosecha de grosellas rojas es igual a la del año pasado y la calidad es simplemente mejor”.

“En líneas generales, ha sido un año bastante singular. El cultivo al aire libre empezó una semana más tarde y también terminó una semana antes. Hemos tenido un calor constante, así que habrá huecos entre nuestras producciones al aire libre, las de invernadero y las del resto de Europa. Preveo un otoño interesante en cuanto a precios”, señala el productor, que trabaja con la subasta Veiling Zaltbommel. “Por suerte, contamos con programas fijos con retailers nacionales e internacionales con los que estamos muy satisfechos. Tuvimos un cliente extranjero que durante una semana no hizo ningún pedido, después de que su organización nacional de productores le señalara que en los lineales había solamente berries portuguesas y holandesas. Le respondí que lo entendía perfectamente y que no me suponía ningún problema no suministrarle esa semana. Es más, no siento más que respeto por esa organización. La NFO y los retailers holandeses tienen mucho que aprender de ellos”.

Aart cultiva tanto moras como grosellas rojas. “En términos de hectáreas, el cultivo de grosellas es el mayor, pero en cuanto a kilos van al cincuenta por ciento”, explica. En Sikkert Berry’s, casi toda la producción de grosella roja es de la variedad Rovada. “En cuanto a las moras, estamos buscando un sustituto para la Sweet Royalla. Es la mejor mora que existe para el comercio y el consumidor, pero presenta algunos retos para los productores: los rendimientos en kilos son inferiores a lo esperado y los daños por frío son bastante elevados. Estamos valorando pasarnos a la Loch Katrine, que es una variedad con un rendimiento por kilo algo mayor, relativamente fácil de cultivar y con una buena vida útil”, indica. Ahora parece que la demanda de moras vuelve a repuntar. “Nos acercamos al final de las vacaciones de verano, y eso siempre beneficia al consumo de moras. Y aunque no hemos puesto ningún cartel, es increíble la cantidad de particulares que vienen aquí a comprar moras para hacer zumo y mermelada. Son en su mayoría personas que antes iban a recogerlas junto a las vías del tren, pero con el calor que ha hecho este año no queda en la naturaleza ninguna mora en buen estado”.

Aunque Aart está satisfecho con cómo ha ido la temporada, reconoce que este otoño será necesario tomar algunas decisiones importantes. “Estamos en una zona Natura 2000 y eso nos coloca en una posición bastante incierta. La clase política no para de hablar de nitrógeno y medio ambiente, pero al final quien abastece a los supermercados es el proveedor más barato, independientemente del país de origen. En pleno verano, es algo que resulta sencillamente inexplicable. Cuando veo cómo la política trata a los avicultores de Brabante, me preocupa lo que pueda pasarnos. El cultivo de arándanos ya ha desaparecido y, si no tenemos cuidado, la frambuesa y la mora serán los siguientes, y en los Países Bajos nos quedaremos solo con peras Conferencia, fresas y grosellas rojas. Si hace unos años mi vecina me hubiera dicho que su finca estaba en venta, la habría comprado sin dudarlo, pero ahora tendría que pensármelo mucho. Aunque, en el fondo, eso es precisamente lo que busca la política. Nuestra decisión, en todo caso, está clara: o lo dejamos y lo ponemos todo en venta, o nos volcamos del todo y compramos un par de explotaciones más”.


© Sikkert Berry’s