Fuente: Diario Frutícola

El proyecto liderado por INIA Quilamapu combinará inteligencia artificial, información meteorológica y monitoreo en huertos para anticipar el riesgo de infestación de la mosca de alas manchadas, una de las amenazas para arándanos, frambuesas, frutilla y moras.

La inteligencia artificial y el análisis de información climática serán utilizados para enfrentar una de las plagas más complejas para la industria chilena de berries: Drosophila suzukii, también conocida como mosca de alas manchadas.

Investigadores de INIA Quilamapu iniciaron el proyecto “Manejo climáticamente inteligente de Drosophila suzukii en berries de Maule y Ñuble”, iniciativa que busca desarrollar un modelo predictivo capaz de anticipar las condiciones de mayor riesgo de infestación en los huertos.

El proyecto es apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, y cuenta con la participación de Chile Alimentos. Su lanzamiento se realizó mediante un seminario online que reunió a 193 asistentes de Chile, Argentina y Costa Rica, quienes conocieron los alcances productivos y tecnológicos de la investigación.

La iniciativa es liderada por el entomólogo de INIA Quilamapu, Luis Devotto, y contempla integrar datos climáticos, antecedentes biológicos de la plaga e inteligencia artificial para generar alertas tempranas dirigidas a los productores de berries.

Reducción de entre 30% y 60% y modelo predictivo

Una de las principales etapas del proyecto será comparar huertos cuyos productores utilicen las alertas y recomendaciones generadas por el sistema con predios donde no se implemente esta información.

“Dependiendo del nivel inicial de infestación, esperamos reducciones de la plaga en un rango de 30 a 60 %”, señaló Luis Devotto, entomólogo de INIA Quilamapu y responsable de la iniciativa.

El investigador explicó que actualmente existe suficiente conocimiento sobre la biología y ecología de Drosophila suzukii para construir sistemas de advertencia. La incorporación de inteligencia artificial permitiría procesar esta información a mayor escala y transformarla en recomendaciones específicas para los agricultores.

Devotto advirtió, además, que las nuevas condiciones climáticas obligan a realizar un manejo mucho más preciso de los huertos y a evitar trabajar “con piloto automático”, debido a la influencia directa que tienen la temperatura, la humedad y otros factores ambientales en el comportamiento de la plaga.

El proyecto desarrollará un modelo predictivo sustentado en variables climáticas y un sistema de alerta temprana que inicialmente estará orientado a productores de las regiones del Maule y Ñuble.

La herramienta permitirá identificar periodos de mayor riesgo, apoyar la programación de las labores de control y reducir la presencia de larvas en la fruta, uno de los principales problemas que genera esta plaga para la comercialización de los berries.

El objetivo es ampliar progresivamente su cobertura hacia un número significativo de agricultores y dejar el sistema disponible gratuitamente para el sector productivo, favoreciendo su adopción tanto entre pequeños productores como en huertos de mayor superficie.

El desarrollo de alertas anticipadas podría contribuir, además, a utilizar de manera más eficiente las herramientas de control, evitando aplicaciones innecesarias y concentrando las intervenciones en los momentos de mayor riesgo para la fruta.

Una amenaza para más de 1.600 productores

Drosophila suzukii es una mosca originaria del sudeste asiático que mide menos de tres milímetros. A diferencia de otras especies que atacan fruta dañada o en descomposición, la hembra cuenta con un ovipositor aserrado que le permite perforar frutos sanos y depositar sus huevos en su interior.

Posteriormente, las larvas se desarrollan dentro de las bayas, provocando ablandamiento, pérdida de firmeza, deterioro y una disminución significativa de su calidad comercial.

La plaga fue detectada por primera vez en Chile en 2017, en la Región de La Araucanía, y actualmente se encuentra distribuida entre la zona central y el sur del país. Entre las especies más susceptibles se encuentran arándanos, frambuesas, frutillas y moras.

De acuerdo con las estimaciones presentadas por INIA, la mosca de alas manchadas afecta directa o indirectamente a más de 1.600 productores, principalmente de las regiones del Maule y Ñuble. Su presencia genera pérdidas productivas y mayores costos asociados al monitoreo y al control químico.

Durante el seminario de lanzamiento también se analizaron los efectos del cambio climático sobre la agricultura, la evolución de la oferta exportadora de frambuesas y las posibilidades de incorporar motores predictivos basados en inteligencia meteorológica.

Las presentaciones estuvieron a cargo de Paula Santibáñez, académica de la Universidad de Chile; Adriana Valenzuela y Javier Contreras, analistas de Odepa; y los investigadores de INIA Quilamapu Luis Devotto y Marcel Fuentes.

La combinación de monitoreo entomológico, información meteorológica e inteligencia artificial busca avanzar desde un manejo reactivo hacia una estrategia preventiva, capaz de advertir con anticipación cuándo las condiciones ambientales podrían favorecer el aumento de la población de la plaga.

Para la industria chilena de berries, contar con información anticipada podría convertirse en un apoyo relevante para reducir daños, proteger la calidad de la fruta y fortalecer su comercialización en mercados nacionales y de exportación.